Probióticos naturales lácteos (Primera parte)

kefir
Petroglifo

Introducción a los probióticos

Nuestros ancestros gozaban de una buena salud intestinal. Estudios que comparan sociedades actuales de cazadores recolectores, con sociedades más similares a la vida en el neolítico y sociedades modernas así lo confirman (estudio) (estudio).

Nuestra alimentación era muy variada, proveniente toda de comida real. Sin embargo la comida moderna está alterando nuestra microbiota (estudio).

Actualmente existen muchas enfermedades relacionadas con problema en la microbiota, como puede ser:

-Cáncer (estudio)

-Obesidad (estudio)

-Ataque de bacterias patógenas (estudio)

-Enfermedades autoinmunes (estudio)

Nuestra microbiota cambia en función de lo que comemos, y la reciente comida industrial está causando estragos en la misma, observándose microbiotas muy distintas a las que hemos estado acostumbrados a tener a lo largo de la evolución.

Los alimentos probióticos son alimentos cargados de estas bacterias beneficiosas que te ayudarán a combatir muchas de las enfermedades del mundo moderno.

En esta primera parte de la entrada vamos a ver uno de los alimentos más beneficiosos, los probióticos basados en alimentos lácteos.

Probióticos lácteos naturales

La leche es uno de los alimentos más controvertidos. Algunos la clasifican como el elixir de los dioses y otros como el veneno más letal. La realidad quizás se acerca más a un término intermedio, aunque dejaremos este tema para otro día.

Lo que si podemos afirmar es que los probióticos lácteos, al estar fermentados, eliminan la mayor parte de la lactosa que puede resultar problemática a la vez que cargan al alimento de muchísimas bacterias beneficiosas y facilitan la absorción de algunos nutrientes. (metaanálisis).

Muchas personas intolerantes a la leche pueden tomar sin problema este tipo de alimentos. Vamos a ver algunos a continuación:

1.Yogur

El más conocido y usado por todos. Tiene el problema de que la mayoría de las marcas lo han transformado en un ultraprocesado cargado de azúcar, conservantes y colorantes que poco harán por tu salud. Lee la etiqueta y compra solo aquellos que no tengan más de 3 ingredientes; leche, fermentos lácticos y algo de nata o leche en polvo en el caso de los yogures griegos. Nada más.

Personalmente prefiero hacerlos en casa utilizando tan solo fermentos lácticos de otro yogur y la leche que a mí me guste, priorizando leche entera de pasto. Puedes usar una yogurtera (preferiblemente de vasos de cristal en vez de plástico) como esta:

yogurtera

En el yogur se aumenta la disponibilidad de algunos nutrientes presentes en la leche como B12, biotina, ácido linoleico conjugado o aminoácidos como la glicina y la prolina.

2-Kéfir.

Mi probiótico favorito. Su origen proviene de los pastores del Caúcaso y se obtiene a partir de la fermentación de la leche por un conjunto de bacterias, hongos y levaduras que llamamos gránulos de Kefir.

Tiene la ventaja frente al yogur de aportar una mayor diversidad bacteriana.

Además de ser asimilable por la mayoría de las personas intolerantes a la lactosa, existe algún estudio que lo utiliza para revertir dicha intolerancias.

Mejora la diversidad bacteriana teniendo posibles efectos anti-cancerígenos, anti-inflamatorios y antioxidantes. Mejora también el perfil lipídico.

Hasta hace algunos años era complicado verlo en supermercados, por lo que debías tener nódulos de kefir y hacerlo en casa. Hoy puedes elegir por las dos opciones.

Yo me hice con unos nódulos y siempre añado un vaso de kefir a mi batido post-entreno.

La tradición dice que los nódulos de Kéfir se tienen que regalar entre personas. Si coincidimos en la misma ciudad escríbeme y te doy algunos. También te recomiendo preguntar en herbolarios, donde a veces los regalan. Si todo esto falla siempre hay empresas que lo venden. Yo lo compré en ésta:

kefiralia

3-Quesos

Es el lácteo más tolerado de todos. Su cantidad de bacterias beneficiosas es inferior a las del yogur y kéfir, y variará en función del tipo de queso, siendo los mohosos como el roquefort los que más cantidad tendrían.

https://www.cienciasaludable.com/wp-content/uploads/2018/11/queso-azul.jpg

Aún así, presentan una serie de beneficios entre los que encontramos el ser una muy buena fuente de proteínas, con buenas cantidades de calcio, zinc, fósforo, vitamina A y B12.

Es cierto que tiene una alta cantidad de grasa saturada, aunque como ya vimos en otra entrada, esto no debe preocuparte. Varios estudios encuentran una correlación inversa entre ingesta de queso y enfermedades cardiovasculares (metaanálisis). Comer queso te protege el corazón.

 

Eso es todo por hoy. En la segunda parte veremos como no solo los lácteos pueden ser probióticos. Veremos otros alimentos como vegetales, bebidas refrescantes, cereales e incluso animales.

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¡Hasta la próxima compañeros!

 

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Acerca del autor

Dani Parraga

Buenas, soy Dani Párraga, co-creador del blog Ciencia Saludable.

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